Análisis | El drama romántico en las canciones de Alejandro Sanz
Empiezo el 2026 con un tema al que le vengo dando vueltas desde los 13 años (puede que no me crean, pero es en serio).
A ver, yo tengo una obsesión insana con las historias románticas: mucho drama, tragedia y simbolismo. Según mis amigos, probablemente se deba a que las relaciones amorosas siempre las veo con practicidad, y todo lo que mi cerebro le quita a mi corazón, se lo compensa consumiendo esas narrativas. 🤣
Y bueno, teniendo en cuenta esta preferencia, creo que se entiende por qué las canciones de Alejandro Sanz (sobre todo las de sus primeros discos) siempre me han resultado tan fascinantes. Su lírica está profundamente anclada al storytelling, y las melodías no solo acompañan, sino que potencian los pasajes emocionales que se van construyendo verso a verso. Y sí, desde que empecé a escuchar sus letras con verdadera atención (o sea, desde más o menos los 13), siempre terminaba así 😱. El man maneja figuras literarias interesantes, capaces de sostener por sí solas la atmósfera de la historia que quiere contar.
A eso hay que sumarle su timbre de voz tan particular y una forma de interpretar que siempre roza la dramaturgia: Alejandro Sanz no canta, actúa sus canciones.
Para dar un ejemplo más claro, si traemos a la mesa los arquetipos de Jung, podemos establecer una comparación. En el caso de Chayanne, su voz suele percibirse como dulce y luminosa, lo que hace que muchos de sus temas se asocien fácilmente a arquetipos como el Inocente, el Amigo, el Héroe o incluso el Cuidador: figuras ligadas a la protección, la ternura y el optimismo.
Con Alejandro Sanz, en cambio, ocurre algo distinto. Su voz más rasgada y áspera introduce una carga emocional más densa, que remite al arquetipo del Amante, pero también al del Rebelde y el Explorador: personajes atravesados por la búsqueda, el deseo y la contradicción. Creería que también del héroe, pero en este caso, trágico.
Así que, después de esta breve introducción literaria, lo que vamos a hacer en esta entrada es condensar las letras de algunas de sus canciones y aplicar ese ejercicio clásico que me pedían en los trabajos de Literatura del cole: construir una sinopsis de la historia. Aunque muchas de estas composiciones funcionan en un plano conceptual, la idea aquí será aterrizarlas en narrativas concretas, ponerles cuerpo y conflicto, y resaltar algunos versos que me parecen simplemente brutales.
Análisis | El drama romántico en las canciones de Alejandro Sanz
💔La fantasía: Pisando fuerte - Álbum Viviendo de prisa (1991)
El tema nos sitúa en una relación de anhelo entre un muchacho muy joven —probablemente entre los 17 y 19 años— y una mujer mayor, que encarna la experiencia, pero no parece corresponder la sensibilidad ni los sentimientos de él. El “Yo sé que tengo mucho que aprender, pero tú también” marca con claridad ese desbalance emocional. En términos generales, la canción aborda la primera atracción sexual desde un POV masculino, cargado de emotividad, frustración y al final una suerte de optimismo: el protagonista desea a esta mujer, ella no lo toma en serio, pero él al final manifiesta no rendirse.
Los roles que asumen los personajes se construyen en oposición: “novato” vs. “experto”, “juventud” vs. “adultez”, “anhelo” vs. “indiferencia”. Aunque podría parecer que la relación se consuma, el relato se inclina más hacia lo onírico, hacia el terreno del sueño y la fantasía. La atmósfera inicial —la habitación en penumbras, cargada de deseo— se quiebra en la segunda estrofa: “Es tan bonito esto de soñar, y tan violenta la verdad, ya no puedo más”. Todo apunta a que no hay un encuentro real, sino la fantasía de un chico que reflexiona sobre sus impulsos físicos y emocionales.
💔 La resignación: Mi soledad y yo - Álbum 3 (1995)
Este tema habla de una relación a distancia que no terminó muy bien. El protagonista se encuentra en una llamada telefónica desde la que reconstruye el contexto: su pareja parece haberse ido a un lugar de playas hermosas, con un horario distinto al de Madrid. El tiempo transcurrido desde su partida parece largo —podría ser cerca de un año— y todo indica que lo que empezó como un contacto constante se fue apagando poco a poco, hasta quedar reducido a una súplica simple y triste: “Por favor, cuando puedas, llámame”.
El plot twist, al igual que en Pisando fuerte, aparece en la segunda estrofa: la receptora de la llamada ya está con alguien más y, por ende, rompió la promesa de no verse con nadie. De forma tácita, la canción sugiere una infidelidad que recién se revela —o se confirma— en esa llamada.
💔 El amor no correspondido: Amiga mía - Álbum más (1997)
NOOOOOO, ESTA SÍ ME MATA, ME MATAAA! JAJAJAJAJAJAAJA (*se larga a llorar)
Aquí se aborda un drama romántico bastante clásico: el triángulo amoroso. El protagonista habla de una “amiga” que está enamorada de un tercero, quien a su vez mantiene una relación estable y no ha dado señales de corresponderle, a pesar de conocer sus sentimientos. No hay que darle muchas vueltas a la canción, porque la trama es bastante clara, pero les dejo unos versazos brutales:
O sea qué pedazo de verso es este, maldita seaaa, Algazul Medinaaaaa!! (es el seudónimo de Sanz, que sí, es el compositor).
💔 Sentires distintos: Cuando nadie me ve - Álbum El alma al aire (2000)
Tenía planeado una entrada aparte sobre canciones que me evocan neurodivergencia, y esta iba a estar ahí sí o sí. Aun así, tenía que mencionarla en esta lista, porque la letra construye a un protagonista que no se siente cómodo con la versión de sí mismo que los demás perciben. En su espacio más íntimo se permite ser quien es, pero su pareja parece no tener plena consciencia de esa parte oculta.




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