Reflexión | La maldición de ser un ser social
Hoy simplemente me puse a reflexionar sobre esto.
Las personas introvertidas no somos necesariamente tímidas, pero nos cuesta mucho intervenir sin analizar previamente el contexto. Disfrutamos del silencio y de la infinidad de conversaciones que podemos tener internamente. También somos humanos (¿don o maldición?) y de alguna manera se siente una necesidad de "encajar" o "pertenecer" por esta naturaleza intrínsecamente social con la que venimos configurados. Y por muy racional o reflexivo que seas, de alguna manera aparece, por momentos, con tintes dominantes. Esa necesidad genera una performance que a veces es imposible de mantener y te drena...te drena... y te seca.
Vallejo ya lo dijo: Yo nací un día que Dios estuvo enfermo...
...y ahora enfermo vivo yo.



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